Artículo: Antes de que te lo prohibieran, el cacao era tuyo.

Antes de que te lo prohibieran, el cacao era tuyo.
Hubo un tiempo en que el cacao no se vendía en tiendas.
No tenía envoltura. No tenía marca. No tenía ingredientes listados al reverso.
Era una semilla que las mujeres conocían de memoria — su olor, su peso, su temperatura exacta al molerla.
Ellas eran las guardianas del ritual. Las que decidían cuándo se preparaba, para quién, con qué intención.
El cacao no llegaba a la mesa como postre. Llegaba como acto sagrado. Y las manos que lo sostenían eran manos de mujer.
Eso no es romanticismo histórico. Es que algo en ti ya lo sabe.
Por eso cuando preparas tu taza, cuando hueles el cacao antes de beberlo, cuando el calor llega al pecho — no estás descubriendo algo nuevo.
Estás recordando.
Con Amor,
María Cacao


Dejar un comentario
Este sitio está protegido por hCaptcha y se aplican la Política de privacidad de hCaptcha y los Términos del servicio.