Mi Propio Camino con el Cacao Parte I

Las preguntas más frecuentes con las que me encuentro...

¿Y cómo empezaste? 

¿Qué te llamo al Cacao?

¿Porqué Cacao?

¿Siempre quisiste dar ceremonias?

Mis respuestas van variando, dependiendo siempre en quien pregunte y en el estado de ánimo en el que me encuentre ese día. Pero casi siempre es alguna versión de: ¡¡¡NO!!! La primera vez que probé el cacao crudo lo escupí, lo mío eran los Ciniminis, y si hace seis meses me hubieras dicho que iba a estar guiando meditaciones para públicos grandes me hubiera vomitado encima del pánico. 

Esta es una historia amarga. Pero yo digo que las mejores cosas de la vida eso son, amargas. ¿Y sabes qué es lo más amargo de todo? El crecimiento humano.  

 Me gusta pensar que mi historia es parecida a la del Cacao, este árbol sagrado que cambio mi vida, este árbol que contiene este alimento divino que crece solamente, solamente, bajo la sombra. Así que yo pienso que el Cacao y yo nos encontramos, por amargos. Y que yo, como él, encontré mi luz, di mi fruto, creciendo en la sombra. 

La primera vez que probé el cacao fue en Boca Ratón, Florida. Mi ex madrastra, ex socia, es Health Coach y era fanática del Cacao por sus propiedades nutrimentales. Me dio a probar un grano de cacao entero, y no es broma, lo escupí. (Auxilio, ayuda, ¿dónde están los Carlos IV?)

El término superfood apenas empezaba a darse a conocer y mi conocimiento sobre la nutrición era muy poco. Habiendo estudiado en el Cordon Bleu, mi dieta se basaba en mantequilla, pan y carne. (no harm in that) Y mientras el Cordon Bleu es experto en enseñarte técnicas culinarias milenarias, el área de nutrición esta completamente descartada del temario de enseñanza.

Las palabras ANTIOXIDANTE, ALIMENTO DE DIOS, Y TEOBROMINA capturaron mi atención y yo sentía que algo adentro mío estaba siendo sacudido. Continue leyendo e investigando, desvelándome todas las noches leyendo en internet. 

MONEDA DE CAMBIO, CRECE EN LA SOMBRA, AFROSIDIACO, ALIMENTO PROHIBIDO, SIMBOLO DE ABUNDANCIA Y FERTILIDAD, XOCOLATL, USADO EN RITOS PARA CELEBRAR, ACCESIBLE SOLO A LA ELITE, MEDICINA DEL CORAZON. 

Pum. Ya. Me atrapó. Enganchada de por Vida. 

Así que embarqué un viaje emprendiendo con mi primera marca, Cacao Co. con un solo producto, monedas de cacao, (lo que hoy conocemos como mazorquitas) y tenia tres socios, mi ex madrastra, su hija, y mi papá.

Entre los cuatro pasamos semanas experimentando con el cacao crudo, intentando encontrar la manera de ingeniar una receta que no necesitara conservadores, leche, o emulsificantes. 

Al fin le dimos. Y nos pusimos a vender. Recuerdo que al principio cuando le daba a probar a un cliente en algún bazar (ahí vendíamos) les decía, sabe un poco a tierra, pero te hace mucho bien. No había hace cinco años ni la apertura, ni la sensibilidad, ni la información que hoy tenemos en cuanto a superfoods y la alimentación consciente. 

En fin, paso el tiempo y por razones personales a los dos años decidí romper la empresita que con mucho trabajo formamos. Fue una decisión que me costó mucho. Desde niña el cambio me choca, soy muy aferrada a las cosas, me cuesta mucho trabajo dejar ir. 

Pero sabía que esta era la decisión correcta así que hice un esfuerzo por soltar.

Pasó más tiempo. Además de alucinar el cambio, ser pésima dejando ir, soy la persona más terca de la república. Me negaba a dejar ir el cacao, me negaba a no emprender, me enfurecía tener que empezar de cero. 

Pero me esforcé, de mala gana, a dejar ir mi preciado Alimento de los Dioses. Y mi papá, con sus palabras sabias como siempre, me dijo, si es para ti, regresará. 

Más tiempo. Yo estaba a punto de empezar a dedicarme a otra cosa que no tenia nada que ver ni con cocinar, ni con emprender, ni con mencionar la palabra dioses en ninguna oración. 

Y entonces, tuve una crisis personal fuerte, terminé una relación de muchos años y me sentía muy triste. A las dos semanas entró la pandemia y estos dos eventos sacudieron todo mi mundo. (gracias a Dios)

Así comenzaron entonces varios meses de re-definición. Meses de soledad. Meses de llanto. Meses de culpa. Meses de vergüenza. Meses de coraje. Meses de tristeza. Y durante todo este revoltijo de emociones humanas en el caldero de pociones de mi vida se empezó a remover de nuevo, entre toda esa podredumbre, la palabra cacao.

Empecé a jugar de nuevo con la idea, a re-visitar toda esta información guardada en un rincón de mi cabeza, a acordarme de lo que había leído de los rituales olmecas, a imaginarme porque los mayas decían que el cacao era como la sangre humana, a acordarme lo que sentía cuando cocinaba cacao, lo que sentía cuando se lo daba a probar a alguien y le decía, este, es el Alimento de Dios. 

Al separarme de mi ex socia hice un trato con ella. Las dos nos quedaríamos con la receta. Pero ella se quedaría con la forma en la que hacíamos el cacao, que era en forma de moneda. Yo me quedaría con el branding pero tendría que encontrar una nueva forma para darle al cacao.  

Pase otra vez muchas semanas experimentando con la receta del cacao, quitándole, poniéndole, esta vez tenía que no solo encontrar otra forma, si no deshacerme del molde que usábamos para las monedas e intentar que la mezcla pudiera trabajarse solo a mano.

Esas semanas pasaba mucho tiempo viendo la mazorca de cacao, tengo un amigo, Heraldio, que vive en una plantación de cacao en Oaxaca que se llama Ecosta Yutu Cuii y él me mandaba mazorcas y yo pasaba los días observándolas. 

"Es la forma de la vida", le decía a mi papa. Refiriéndome a la forma ovalada de la mazorca, que es la misma forma de la vagina y de todas las semillas. 

"Pues claro, cacao en forma de cacao", dije con una sonrisa. ¡Eureka! De pronto el concepto de hacer cacao en forma de cacao hacia mucho más sentido que el de hacer cacao en forma de moneda. 

Siguieron las pruebas, las alteraciones a la receta, las pruebas de empaque. Va de nuez, a emprender, 2.0. 

Venia lo bueno, el nombre. "¿Qué te parece Casa Tabal?" tabal en maya quiere decir cosas que van enganchadas de otras. Me gustaba. 

Así el brainstorm, otras semanas. La pandemia continuaba, mi corazón seguía, como dicen, "llore y llore" pero yo a lo lejos veía un destello blanco de luz y una esperanzita que me ilusionaba, mi proyecto de cacao. 

Fue entonces cuando Ximena, mi prima, un día me dijo: deberías ponerle algo con tu nombre. "es tuyo, no?" Yo le dije que sí, pero no, que era más el cacao y que no me parecía que venia tanto al caso ponerle nada mío.  

Pero me dejo pensando, y en ese pensar me di cuenta que cacao tiene cinco letras, igual que todos mis nombres, María Cobar Mosti. 

Lo cual me parece curioso, ya que en ese momento yo no quería ser María Cobar.

Así que en google, por pura curiosidad: María Cacao. 

Y pum. Que me aparece una leyenda de una diosa en las filipinas, llamada Maria Cacao. 

Para conocer su leyenda ingresa a este enlace para que veas que no estoy mintiendo: https://en.wikipedia.org/wiki/Maria_Cacao

Se me salía el corazón de la emoción.

"¡Papá, soy su reencarnación! Me esta hablando el espíritu de María Cacao" le decía. Y mi papá me veía cómo diciendo esta pobre...

¿Pero ya fuera de broma apoco no esta mágico?

Yo tomé esta como la señal que estaba esperando. Primer nombre, María. ¿Apellido? Cacao. 

Universo, mensaje recibido, comper que ahí te voy. 

 To be continued...